237. LO LOGRARON
El señor Thompson mira a Adele sin poder creer que se encuentre allí, está muy disfrazada casi irreconocible. Ésta le sonríe como si nada, mientras saca un cigarro.
—Apaga eso, aquí no se puede fumar. ¿Por qué no me respondiste cuando te llamé, y cómo sabías que estaba aquí?
—¿Crees que no iba a seguirlos después que me hizo salir de su casa de la manera que lo hizo? ¿Cómo está Christian, qué le pasó?
—Lo acaban de operar de un tumor en la cabeza.
—¿En serio?
—Sí, vamos a la cafetería para co