184. EVA
Estaba muy ansiosa porque los días pasaran, había creado un plan y lo tenía casi todo listo para llevarlo a cabo, con los maleantes que había contratado. Procuraba salir lo menos posible, aunque no le gustaba la casa en que se encontraba, trataba de permanecer dentro de ella todo el día y salía cuando comenzaba a oscurecer. Ese día acababa de darse un baño cuando escuchó sonar su teléfono.
—Hola.
—Hola Eva, soy yo, Oswaldo.
—¿Y ese milagro que me estás llamando? Hace más de un mes que te