—¿Leonardo, a donde vas?
—¿Cómo que a donde?. —el sarcasmo nunca le agradó a Emilia pero ella debe acostumbrarse. —No tardo.
Salí de prisa ya que debía comenzar a preparar todo el traslado a la cede de nuestras empresas con mis padres, por ahora que sé que están de regreso en la ciudad, ellos no quieren aprobarlo y no lo comprendo ya que se supone que adoran a Emilia, no se lo que ha pasado realmente, solo sé lo que Emilia me ha dicho.
El tránsito en la ciudad era de lo peor “eso nunca a cambia