Al despertarme, mi primera reacción fue proteger a mi hijo pero unas manos de hombre se adueñan de las mías, y me dice que todo está bien, mis ojos observan a Leo, se encontraba a mi lado diciéndome que el bebé y yo estábamos bien
—¿Porqué siempre estoy en el hospital. —murmuro cansada.
—Fue una fortuna que el chófer te trajera a tiempo al hospital, pudieron darte el antídoto para el veneno de cobra.
—¿Qué?. —dije alterada. —¿¡Una cobra!?
El me dice que no hay nada de que preocuparse ya que aho