Jameson
Apreté los nudillos al volante del coche y Kate acarició mi pierna, en un intento de calmarme, hacía dos días que estaba en Nueva York.
El maldito Thomas me había traicionado, confié parte de mi negocio a él mientras estuve en Italia. ¿Y qué hizo el muy maldito? Compró m****a de mala calidad solo para enriquecerse a mi costa, siempre dándome mercancía “de la buena” para probar, cuando él vendía coca rebajada con cal a nuestros clientes, los italianos se dieron cuenta rápidamente, y uno