Tyler
Regresamos a la fiesta, la noche había caído y no vi a Isabella por ningún lado, tampoco es que estuviera buscándola. A medida que las horas pasaban, la juerga iba cobrando vida, el bar estaba lleno y dos chicos trabajaban a toda máquina junto con Ever.
Joa me habló de su vida, de cómo encontró a su hermana y al que sería su esposo, la mañana en la que se llevaría a cabo su boda. Aunque sus ojos se humedecieron, no lloró, en cambio, terminamos nuestras bebidas y bailamos bachata, con Rom