Tyler.
—Sonrie, se supone que eres una novia feliz.
Mantuve el tono de mi voz bajo, para que nadie más que ella me escuchara y luego nos giré hacia los invitados. Domenico fue el primero en acercarse a mí, su sonrisa rivalisaba con cualeuiqer metal precioso deslizó sus brazos alrededor de mi cuerpo en un abrazo tensó, después abrazó a Isabella que parecía haber recuperado el hielo en sus ojos.
Lo siguiente que supe fue que me vi separado de ella mientras hombres de negocios me felicitaban