capitulo 13.

días más tarde, estaba experimentando más altibajos que una maldita montaña rusa. Tate completamente consciente de mi presencia y encogiéndose cada vez que me veia, įsubida! Imbéciles tratando de derribarme para lograrlo con ella como si fuera una puta regalada que se arrojaría donde sea, ¡bajada!

¡Malditos teléfonos celulares, internet, la tecnología y mierda!

Y lo peor de todo, el hecho de sentirme culpable.

Debería haber estado encantado. Especialmente desde que
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