Capitulo 34. Saber la verdad
—Lamento que te enteres de esa forma...— se lamenta Amaranta.
—No, no estoy molesta contigo, bueno— piensa— en el momento que me enteré si, te odie por ocultarme algo tan importante y delicado como eso, pero con el tiempo comprendí que era algo difícil de contar.
Amaranta le dió otro abrazo a Tania.
—Dios mío, como te extrañé—llorando.
—¿Cómo llegaste aquí si no tienes documentos y estás atrapada con tu padre?
—Ellos están aquí de viaje de negocios, me escapé para venir a verlos— explica limpiá