Capitulo 10. El hombre más feliz del mundo.
Damián llegó a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Su padre, quien llegó a visitarlo algo molesto por su poca participación en la empresa desde que tomo el puesto de CEO, lo miró con decepción sentado en el sofá.
—¿Padre?— extrañado de verlo sentado ahí.
—Al menos uno de los dos está feliz— con un tono profundo y serio.
—¿A qué te refieres?— confundido.
—¿Todavía tienesa osadía de preguntar? — se levanta furioso del sofa.— ¡No has asistido a ninguna conferencia pautada con tus socios, llevas