— Yo... — Julia de repente se quedó sin respuesta.
La escena se volvió muy silenciosa. Él la miraba fijamente con ojos ardientes. Julia permaneció inmóvil en sus brazos, rodeada por ellos, sintiendo inexplicablemente que el aire comenzaba a calentarse. Se sentía incómoda y quería voltear la cabeza, pero él le sujetó el mentón, haciéndola volver a mirarlo.
— ¿Por qué te escondes? ¿Estás nerviosa? — su aliento ardiente caía sobre su rostro.
Julia sentía que su piel se enrojecía por el calor. No qu