Julia lo miró sin expresión.
— Los especialistas ya están aquí. Pronto estará bien, no te preocupes demasiado —dijo él.
Julia no respondió.
— ¿Tienes hambre? ¿Quieres comer algo? —preguntó Andrés con cautela.
Julia, inmóvil, murmuró:
— No comeré.
Andrés no la presionó, pero tampoco se fue. Se sentó en el pasillo, acompañándola en silencio. Julia no tenía ánimos para preocuparse por su presencia. Su mente estaba completamente enfocada en la condición de su padre. Solo quería que saliera sano y sa