Andrés se quedó atónito, su mirada se volvió particularmente inquietante.
— No ha pasado ni una semana desde que firmamos el divorcio, ¿y ya estás consultando por infertilidad, ansiosa por tener un hijo con Daniel?
Julia mantuvo la cabeza baja sin decir nada, sin atreverse a mirarlo a los ojos por temor a que descubriera la verdad.
Al ver su silencio, Andrés de repente se rio, una risa llena de auto-desprecio y amenaza.
— ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Tan desesperada estás por lanzarte a los brazos