—¿Cómo que no estoy a su altura?— preguntó Julia.
Andrés giró la cabeza hacia ella, su rostro tenía un aura helada.
—Tu familia está en quiebra, no tienes un centavo, ¿quién crees que eres digna de tener?
Su orgullo estaba herido. Pero tuvo que admitir que era cierto. Tanto Andrés como Daniel estaban fuera de su alcance. Julia nunca había tenido la esperanza de estar a su nivel, solo quería vivir bien en el futuro y perseguir sus sueños.
—¿Por qué no dices nada?— Andrés habló de nuevo al verla