—Sí, Andrés, no trates de encubrir el hecho de que esta mujer es una cualquiera solo para guardar las apariencias. ¡Estamos tratando de hacer justicia por ti! —dijo Lisa, poniéndose de pie.
La expresión de Andrés no cambió. Dijo fríamente:
—¿Tengo alguna razón para mentir sobre esto? Esa noche, Julia y yo nos alojamos en el Hotel Horton. Si tío y tía no me creen, pueden revisar las cámaras de seguridad del hotel.
Tras estas palabras, Irene se quedó boquiabierta.
—Entonces, ¿cómo explicas esto? —