—Ella ha sufrido mucho, deberíamos ser más comprensivos con ella.
Al oír esto, Julia se quedó sin palabras. Andrés era indulgente con Cristina por sentirse culpable.
Pero Julia veía a Cristina como alguien peligroso, una bomba de tiempo. No quería tener esa amenaza cerca. Con una risa amarga, dijo: —Bien, sé bueno con ella tú solo. ¡Adiós!
Y se fue, soltándose de su mano.
Andrés frunció el ceño, visiblemente molesto.
Al salir del centro comercial, el frío viento invernal golpeó a Julia, haciéndo