—Eres su mejor amiga, ¿cómo no lo sabrías?— Andrés se acercó paso a paso, con una mirada extremadamente fría.
Emilia sintió que Andrés daba mucho miedo en ese momento, emanando un aura siniestra que helaba la sangre.
Retrocedió dos pasos y dijo: —¡Realmente no lo sé! Julia solo me pidió que le ayudara a preparar sus cosas, ¡no me dijo adónde iba!
—¿Vas a hablar o no?— Los ojos negros de Andrés parecían inyectados en sangre, luciendo aterradores.
Emilia estaba asustada, pero se mantuvo firme y le