Ese momento conmovió profundamente a Julia durante mucho tiempo.
La verdad es que no era de extrañar que se hubiera enamorado de él.
Aunque siempre lucía frío, con el ceño fruncido diciendo que la odiaba y que tenía que redimirse, nunca la golpeó ni la insultó. De vez en cuando, incluso le traía regalos del extranjero.
En general, era una buena persona.
Por eso Julia siempre esperaba ansiosa su regreso.
Aunque la regañara severamente, la echara gruñendo de su estudio, eso la hacía feliz por much