Justo cuando Andrés se disponía a subir al segundor piso, sonó su teléfono.
—Hola.
Andrés descolgó el teléfono.
La persona al otro lado de la línea le preguntó:
—Hola, ¿es usted el que quiere gastarse dos millones de dólares en inseminación artificial?
Andrés preguntó enfadado:
—¿Qué inseminación artificial?
—Es por el anuncio que pusiste.
—Yo no puse ningún anuncio.
Andrés colgó el teléfono con cara fría, ya estaba de mal humor, todavía tenía que escuchar las tonterías de esta gente, estaba a