Las luces eran más cálidas de lo que esperaba.
No eran intensas ni acusadoras.
Resultaban casi íntimas.
Estaba sentada sola en el sofá color crema, con las manos apoyadas serenamente sobre las rodillas y la espalda recta, aunque sin adoptar una postura amenazante. Habían reorganizado la sala para darle un aire de conversación: lámparas tenues, tonos neutros y una puesta en escena cuidadosamente preparada.
Seguía siendo un campo de batalla.
—Señora Sun…
Sonreí con amabilidad y levanté un po