Para cuando Jason regresó con el médico, la señora Sun y yo ya habíamos llegado a un entendimiento.
Todavía no era amistad ni confianza. Era una tregua. Ambas comprendíamos sus términos y quizá incluso comenzábamos a depositar cierta confianza en la otra. Yo nunca había tenido una abuela, y ella me hacía pensar en lo que una abuela habría hecho para protegerme.
La señora Sun decidió que lo primero sería limpiar mi nombre y que ella se encargaría de hacerlo.
El departamento de comunicaciones d