Capítulo 91. Súplicas y ruegos
Christopher:
Al saborear el primer bocado del pastel, miré a la madre de Amber con profunda gratitud.
—¡Sabrina, esto está divino! —expresé con una sonrisa, manteniéndome de pie a un lado de la mesa de la habitación—. Quedó justo como siempre lo preparas para mí. Muchas gracias. Ven aquí, y disculpa que no sea yo quien se mueva hacia ti.
—¡Fue hecho con mucho amor, hijo! —confesó ella con un matiz de nostalgia en la voz. Se acercó a mí, me rodeó con sus brazos y me dio un tierno beso en la meji