Capítulo 39. Una deidad...
Amber:
Caminé hacia la cocina dispuesta a preparar un almuerzo ligero; no tenía idea de a qué lugar nos llevaría Dylan para la cena ni qué tipo de menú encontraríamos allí. En cuanto la comida estuvo lista, llamé a mi madre al comedor y nos sentamos juntas a degustar el plato.
Fascinada con la sazón, mami me llenó de elogios y me hizo ver los enormes avances que había logrado en este nuevo pasatiempo. La cocina se había convertido en mi terapia, en la actividad perfecta para relajarme.
Su opini