Capítulo 32. Recordando...
Amber
Me sentía un poco más dueña de la situación. Estar en un territorio nuevo me daba una falsa, pero necesaria, sensación de seguridad. Miré a Dylan, quien parecía haber pensado en cada detalle de mi estancia.
—¡Bien! Entonces, me iré mañana temprano contigo a la oficina —le aseguré, tratando de enfocarme solo en lo laboral—. Pero tengo una consulta, Dylan: ¿contaré con algún vehículo de la empresa? ¿Tendré a alguien que me pueda llevar y traer, o eso correrá por mi cuenta?
—¡Por supuesto qu