Capítulo 120. Su eterno amor...
En el ascensor del penthouse
Amber:
Me di la vuelta con lentitud y me coloqué justo delante de él, dándole la espalda. Con el corazón latiéndome con fuerza, llevé mi mano derecha hacia el área de la bragueta de su pantalón, para disimuladamente rozar y palpar su firme erección.
Él sonrió al instante y noté cómo su cuerpo recibió una inmensa sacudida de placer ante el roce de mi trasero contra su masculinidad.
―¿Ya lo adivinaste? ―me preguntó excitado, arrojando su aliento caliente directo en mi