Capítulo 109. De nuevo, la reconciliación...
Christopher:
En la mansión Morillo Wood
Con una mirada acongojada, permanecí sentado en el borde de la cama, inmóvil y dejándome dominar por aquel profundo sufrimiento. Permití que las lágrimas bañaran mi rostro; estas se desbordaron por fin, liberando ese dolor punzante que me oprimía el pecho.
Amber era, sin duda alguna, la mujer de mi vida; se lo acababa de demostrar en esta última unión y entrega. Lo hice, entregándole mi corazón y hasta mi alma, con la firme intención de conservarla a mi l