—Debo hacerlo, es lo correcto. —Roberth la veía molesto, en parte, ella también tenía culpa.
—¿De que están hablando? —Los mira a ambos y luego mira a Martha—. ¿Qué hiciste? Todo iba a bien, hasta te perdoné Martha, no me digas que volviste a apostar nuestras vidas para que vivas bien. —No le explicaban mucho y ella ya se creía lo peor.
—No Holly. —Martha agacha su rostro.
—Martha no es su madre. —Suelta Roberth—. Ella es tu tía, tu verdadera madre está en la cárcel.
—¡¿Qué?! —El corazón de Hol