—Así que querías verme, ¿no? —Abren la celda y lo encuentra en el suelo.
—Sí, tengo un mensaje para ti. —Estaba lastimado, pues lo había castigado por lo que le hizo a varias niñas.
—¿Y por qué debería escucharte? Tienes suerte de que no me enteré antes, o si no te hubiese dejado peor antes de entregarte a las autoridades. —Lo miraba con asco, ese profesor se merecía de todo menos la buena vida.
—Si no me piensas escuchar, ¿a qué viniste? Seguramente para ver cómo me vuelvo a hacer la paja pens