No puedo creer que mi padre este vivo y este frente a mí. Durante los últimos dieciséis años he llorado, le he llevado flores a su tumba y lo he extrañado.
Y él no está muerto, no puedo creer que nos haya dejado.
Me aleje abruptamente de él impidiendo que me toque.
—¡Después de dieciséis años vienes aquí y me abrazas! ....¿Cómo te atreves Rogelio Montenegro? ¿Crees que sigo siendo la misma niña y no sé que engañaste a mi madre con la hermana de su mejor amiga?.
—Necesito que me escuches
—No es