Esa noche, Waverly soñó con la mujer. Su figura era clara y nítida, pero a su alrededor había un contorno oscuro. La forma en que se mantenía era orgullosa y alta; su aura era pura confianza. Sonrió astutamente y luego miró a su derecha. A su lado había un bosque y a través del hueco de los árboles, solo podía ver el contorno de la boca y los dientes del lobo mientras gruñía.
Waverly se sentó en la cama; el sudor le rodaba por la cara y el corazón le golpeaba el pecho. La mano de Sawyer le to