Las embestidas aumentaban en velocidad y profundidad, y Herseis lo sentía en cada fibra de su ser. El placer la invadía por completo, tanto que sus pensamientos sobre lo que era moral o correcto se disipaban como humo en el aire. Solo importaba el ahora, el sentirlo tan cerca, tan profundo, llenándola de una manera que no había experimentado en años. "Ah... más... más..." El calor en su vientre subía en espiral, y cuando creyó que no podía soportar más, el clímax llegó, explotando dentro de ell