81. El ardor (T2)
—Eres bella —murmuró él en su oído, con su voz grave y entrecortada.
Herseis abrió los ojos lentamente, con su respiración aún agitada, pero esbozó una pequeña sonrisa.
Luego, se secaron lentamente, aun ardiendo con el fuego de la pasión que acababan de compartir en la ducha. No había palabras entre ellos, solo miradas intensas, cargadas de deseo y promesas silenciosas. La habitación estaba envuelta en una penumbra suave, iluminada por la tenue luz que se filtraba por las cortinas. Sin embargo,