26. No aclares que oscureces
Ayse se encontraba sola en su habitación, recién había logrado que Elif volviera a la suya por lo que ahora más tranquila llamaría a sus pequeños para luego acostarse a dormir, sin embargo, en ese momento tocaron a la puerta y pensó que se le había quedado algo a su amiga.
Al abrir se encontró con la sorpresa que era Yusuf, — ¿qué haces aquí?
— Necesito hablar un momento contigo.
— ¿Sobre qué?
— ¿No podemos hablar adentro?, ¿Con más privacidad?
— No, lo que tengas que decirme hazlo aquí y r