53. Palpitando
Alexander
La noche había caído sobre la manada, envolviendo las calles en un manto de sombras. El aire estaba cargado de emociones, los llantos y las despedidas se escuchaban como susurros desgarradores. El reloj marcaba la cuenta regresiva, solo una hora nos separaba de enfrentar un futuro incierto.
Los preparativos estaban completos. Habíamos organizado refugios seguros para los que se quedaban en la manada, estaban abastecidos con agua y comida suficiente para sobrevivir durante nuestra ause