52. Decisiones
Emma
Me quedé petrificada ante las palabras de Amanda, como si un rayo hubiera iluminado mi alma. Una tormenta de emociones se desató dentro de mí, pero no lograba entender bien cuáles eran. Mi mente era un laberinto de recuerdos y sentimientos entrelazados. La voz de Amanda y Gema se desvaneció en el fondo, convirtiéndose en un murmullo lejano que se perdía en la niebla de mi confusión. Me levanté, como impulsada por una fuerza invisible, y me dirigí a la cocina, buscando un momento de calma.