31. Mía
Alexander
Si esto es un sueño por favor no me despierten nunca.
Desde cachorro, aprendí que un alfa no debía mostrar emociones ni albergar sentimientos que pudieran interpretarse como debilidad. Sin embargo, la sangre es espesa y tira.
Me convertí en mi padre, dejando en segundo lugar a la manada, sucumbiendo al deseo y a la necesidad de esos ojos verdes irresistiblemente magnéticos que se han clavado en mi alma, destinados a ser sólo míos.
Era natural para mí, sin hacer el mínimo esfuerzo, q