Un frío helado recorrió todo mi interior congelando todos y cada uno de mis sentimientos y sentidos.
"¿Dónde... está... Jake?" — dijo Sahira con la voz más impersonal que hubiera escuchado alguna vez.
"No... está." — respondí en el mismo tono.
— ¿Dónde... está... Jake? — pregunté con la misma voz carente de sentimientos.
Silencio. Nadie se atrevió a responder. Noté cómo la rabia y la ira comenzaban a recorrer la escarcha de mis venas.
— ¿¡DÓNDE... ESTÁ... JAKE!? — Grité — ¿¡DÓNDE... ESTÁ... MI