Bum bum, bum bum, bum bum... aquel sonido rítmico y relajante me despertó junto a un olor muy agradable. Por primera vez desde la muerte de mis padres, me sentía bastante bien. Sonreí acomodándome de nuevo, hasta que me di cuenta que me rodeaban unos brazos. Aparté la cabeza del pecho lleno de cicatrices que estaba utilizando de almohada y vi a un Jake durmiendo tranquilamente.
Estaba disfrutando de las vistas (algún día le preguntaré porqué tiene tantas cicatrices) cuando recordé todo lo de an