Capítulo 17.
Había dormido muy poco la noche anterior.
Mateo, Mamá y yo nos quedamos en el cuarto mientras de Cole y Pier se quedaban en el baño; no era un mal arreglo teniendo en cuenta de que los otros cuartos estaban llenos de lobas y cachorros.
Eran un total de treinta y siete nuevos lobos que alimentar y tuvimos que acoplarnos con los pocos camarotes que teníamos.
La tripulación había insistido en que, ya que prácticamente somos de la nobleza, deberíamos de compartir un camarote. No mencionaron a Pier