Un par de días después, las dos parejas estaban felizmente. Aitana y Lucas seguían en el orfanato, creando un maravilloso proyecto para hacer crecer el orfanato y darles un hogar a quienes más lo necesitaban.
Por otras partes, La felicidad que habían estado cultivando Ámbar y Julián en una magnífica semana de reconciliación, estaba a punto de ser ensombrecida por una tormenta inminente.
Rocco, obsesionado con destruir su relación, había estado tejiendo una telaraña de mentiras y manipulaciones