Mundo ficciónIniciar sesiónDicho esto, Varkal escupió en el suelo. Todo quedó en silencio. Una vez más, se había disipado todo tipo de sonido al punto tal de generar un zumbido en los oídos de los guerreros. Una leve brisa les trajo un hedor nauseabundo, ese hedor que se siente en estanques podridos con todo tipo de desechos, y no muy lejos se escuchó un rugido. Todos miraron a Varkal que suspiraba. Rápidamente desenvainaron sus armas y Mhur tomó a Falco en brazos







