AMARA CORTÉS.
Estudio hasta quedarme dormida encima del escritorio.
A la mañana siguiente me despierta el horrible sonido del despertador. Me doy una ducha rápida, me tapo un poco las orejas y bajo a desayunar.
— ¿Todo bien hija? —Pregunta mi madre preocupada.
— Todo está bien mamá, no tienes de qué preocuparte. —Respondo fingiendo felicidad.
Desayuno bajo la mirada de mi abuelo. Quiere preguntarme pero por primera vez no hace ni dice nada que me haga levantarme de la mesa e irme. Solo me mir