Capítulo 20.
AMARA CORTÉS.
Me ruborizo.
Agacho la cabeza y él no me permite que siga avergonzándome por ello. Con los dedos me levanta la cabeza para que nuestras miradas vuelvan a estar una frente a la otra.
Aaron es todo lo contrario a lo que creía cuando mi abuelo me contó que estaba un heredado en mi. Esperaba a un imbécil, prepotente y cruel. Él me ha sorprendido para bien, mejor de lo que me gustaría.
— ¿Tienes algún plan o es qué eres así de verdad? —Pregunto arrancándole una amable sonrisa.
— Soy