El viento despeina mi cabello mientras augura una tormenta anunciada que planea avasallar todo lo que hay debajo de ella. Han pasado ya dos noches desde que que mis barreras bajaron la guardia dejando ver un poco más de mi turbulento interior a Athan; aun siento las ansias de sus temblorosos labios por tocar los míos mientras mi mente orgullosa se negaba a dejar que cayera en la tentación de sucumbir ante los deseos del lazo que compartimos, recuerdo como Megara se mantenía firme en mi interior