PAPÁ CEO: 9. ¡Ruega que mi hijo esté bien!
Alexia no pudo volver a conciliar al sueño, al menos no de forma profunda.
Las últimas palabras de ese hombre seguían retumbando en su cabeza, así qué, tan pronto amaneció y pidió a Barroso si alguien podía ir por sus cosas, tomó el portátil que el hombre le entregó con una amable sonrisa y aprovechó que el pequeño angelito seguía durmiendo y se encontró a sí misma tecleando su nombre en el internet con curiosidad.
Lo primero que arrojó la búsqueda fue cientos de fotos de él en diferentes ángu