63. ¡Rápido, preparen la camioneta y el helicóptero!
Días más tarde, los dos habían firmado aquel documento que los separaba para siempre.
Nicholas estaba que no lo calentaba ni el sol. No sonreía, no hablaba, apenas comía y todo el mundo ya comenzaba a mirarlo con pena. Trabajaba hasta el agotamiento, hasta que las fuerzas no le daban y el sueño lo vencía, apenas tocaba la cama.
Era lo mejor… lo mejor para no pensar.
Recordaba haber insistido cada día antes de firmar, suplicado, pedido desde lo más profundo de su corazón que por favor lo consi