6. ¡¿Eres alérgica al cerdo?!
Entró a la habitación sin tocar.
Calioppe alzó la vista y se incorporó cuando lo vio allí, con la mirada más verde que vería jamás puesta en ella.
— Me han dicho que no quisiste bajar al comedor. ¿Se puede saber el motivo? — preguntó con firmeza.
Ella pasó un trago y jugó nerviosa con sus dedos. La presencia de su esposo la ponía demasiado inquieta, sobre todo por el aura de seguridad y hermetismo que lo rodeaba.
— Lo siento… es que no tengo apetito.
Nicholas negó y torció una amarga sonris