56. ¿Se va de la hacienda?
Dolor profundo sacudió el pecho de Calioppe.
Nick salió rápido de la cama, buscando acercarse a su esposa.
— ¡No te atrevas, Nicholas Dos Santos! — lo señaló, herida.
— Calioppe, esto no es… — apretó los puños, desconcertado. No entendía que diablos estaba pasando. Miró a Romina — ¿Qué carajos haces en mi recámara?
Romina lo miró con ojos de fingida inocencia.
— ¿De qué hablas? Tú me lo pediste, Nick… dijiste que me necesitabas.
— ¡No mientas! ¿Cómo… cómo diablos has podido?
— ¡Nick, pero