—Por supuesto, voy a preparar todo —respondió él, y cortó la llamada.
Esa noche Alekos habló con Dakota.
—Por supuesto que debes ir. Si es cierto, hay una familia desesperada y merecen saber qué pasó.
Alekos suspiró. En el fondo de su corazón, sabía que era lo correcto.
—Está bien. Una vez q