El camarote había sido adornado con flores; un corazón de pétalos en la cama. Alekos apagó la luz, dejando que la luna los iluminara.
—Ahora podrás decir que soy romántico —dijo él.
—Muy romántico —susurró ella, besándolo
—Te ves hermosa con ese vestido —comentó él, mirando a su esposa con el